Por Eduardo Camacho Rivera

Columna Trasfondos

No había tanscurrido ni una semana de la confirmada y celebrada alianza Morena-PVEM-PT, cuando trasciende la próxima llegada de Rafael Marín Mollinedo a Quintana Roo, nada menos que como delegado federal de la Secretaría del Bienestar, en lo que desde luego no son buenas ni alentadoras noticias para la alianza local encabezada por Morena y con el senador Eugenio Segura como su activo más visible y predilecto rumbo a los comicios del 2027.

El mensaje es, en muchos sentidos, preocupante para la coalición que desde hace ya varios años cobija e impulsa a “Gino” Segura, de ascendencia pevemista pero que, como muchos verdes, ha evitado ese hasta en las agujetas de sus tenis deportivos, por aquello de que la presidenta Claudia Sheinbaum se ha propuesto rescatar e impulsar al morenismo puro.

Pero el tema de la reforma electoral no le permitió escindir del PVEM y del PT, y por ahora tendrá que sobrellevarlos contra su voluntad, aún en los tortuosos temas de la definición de las candidaturas a las gubernaturas, a las presidencias municipales, al Senado y a las diputaciones federales y locales a las que haya lugar en el 2027, como es el caso de Quintana Roo.

El problema es que tanto el PVEM como “Gino” se sienten con todo el derecho de adjudicarse Quintana Roo, lo que no parece coincidir con las ya conocidas aspiraciones de “Rafa” Marín, quien tiene a su favor el argumento de ser fundador de Morena en el Caribe mexicano y, peor aún para el “Ginismo”, ha sido ya prácticamente designado y enviado a la entidad como “Superdelegado” del Bienestar, posición en la que obviamente operará y se moverá a su gusto y conveniencia.

El arribo a Quintana Roo de Rafael Marín deberá ocurrir a fines de este mes de febrero, dicen los enterados, por lo que su contraparte analiza, desmenuza y ve la forma y posibilidades de restarle fuerza y crecimiento, agregando incluso más nombres como el del líder del PVEM en la entidad y diputado local, Renán Sánchez Tajonar.

No es para menos: Marín Mollinedo regresará y entrará al estado por la puerta grande y, es de suponer, con la bendición de quien tomará la gran decisión en unos meses.

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