Columna Trasfondos
La disputa por la Coordinación de Defensa de la Transformación en Othón P. Blanco, antesala de la candidatura de Morena a la presidencia municipal, se ha reducido a dos nombres: Alex Alamilla y Luis Gamero.
De acuerdo con el pulso interno del morenismo, que será consultado mediante encuesta, Alamilla encabeza las preferencias, seguido de cerca por Gamero.
Muy atrás aparece Elda Xix, quien ha disminuido visiblemente la intensidad de sus actividades en esta recta final.
El ascenso de Alamilla
El crecimiento de Alex Alamilla no es casual. Su avance se explica, sobre todo, entre la militancia de base, que ve en su perfil juventud y experiencia, dos atributos que contrastan con el desgaste y el desánimo que prevalece entre amplios sectores de Chetumal.
Su estrategia ha sido la del trabajo territorial diario, un andar constante que le ha permitido conectar con simpatizantes que demandan dinamismo y cercanía, más que discursos de escritorio.
El reto que enfrenta, de ganar la encuesta, será mayor: remontar la apatía ciudadana y reconstruir la confianza en un municipio donde el desencanto se ha convertido en el principal adversario electoral de Morena.
Gamero, con estructura pero sin despegue
Luis Gamero sigue en la contienda y mantiene su estructura, pero su campaña parece haber llegado a un techo. Avanza, pero sin el impulso necesario para rebasar a Alamilla.
Su permanencia en segundo lugar lo mantiene con vida en la interna, sin embargo, el análisis de la tendencia sugiere que, de mantenerse el ritmo actual, no le alcanzará para obtener la nominación.
Elda Xix, fuera de ritmo
El caso de Elda Xix llama la atención. Después de figurar en los primeros sondeos, bajó el ritmo de manera inexplicable justo cuando la definición se acerca, lo que la dejó prácticamente fuera de la pelea real por la coordinación.
Lo que está en juegoMás allá de los nombres, lo que se define en Othón P. Blanco es el perfil con el que Morena buscará retener uno de los municipios más simbólicos de Quintana Roo.
La encuesta no solo medirá simpatías, sino la capacidad de cada aspirante para movilizar, entusiasmar y revertir el desánimo chetumaleño.
Por ahora, la balanza se inclina a favor de Alamilla, pero en una interna que se define por encuesta, nada está escrito hasta el último cuestionario.
